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Juego y crianza

Jugar con arena: explorar sin instrucciones ni prisas

Jenny Silvente ·

Un recipiente, una cuchara, un puñado de arena. A veces basta para abrir un juego que no necesita instrucciones. La invitación no es hacer algo concreto, sino descubrir qué ocurre cuando podemos probar a nuestro ritmo.

Arena y utensilios preparados para jugar en Espai Sorra de El Refugi
Espai Sorra de El Refugi: materiales cotidianos, tiempo y un ambiente cuidado.

Llenar, vaciar, volver a empezar

Hay niños que llenan un bote hasta arriba y lo vacían de golpe. Otros dejan caer la arena muy despacio u observan cómo pasa de un recipiente a otro. Quizá repiten el mismo gesto una y otra vez; quizá, de pronto, encuentran una manera diferente de hacerlo.

Desde fuera, podemos tener ganas de proponer un castillo, una forma o un reto. Pero en Espai Sorra queremos dejar sitio a lo que ya está sucediendo. No hace falta que el juego termine en un objeto que podamos llevarnos a casa.

Una inspiración: Ute Strub y Strandgut

La propuesta de El Refugi se inspira en la mirada de Ute Strub y en Strandgut, su espacio de juego en Berlín. Nos acercamos desde lo que queremos cuidar aquí: la iniciativa del niño, los materiales sencillos y un ambiente protegido de las interrupciones constantes.

No es una clase de técnicas con arena ni un taller donde todos siguen un modelo. Preparamos el espacio y ofrecemos tiempo para que cada uno encuentre su exploración. Es una inspiración que adaptamos a nuestro contexto, no una promesa de reproducir exactamente otra experiencia.

Utensilios cotidianos, posibilidades abiertas

Recipientes, cucharas y otros utensilios pueden entrar en juego de muchas maneras. Su sencillez nos permite no anticiparlo todo: no hay un único uso que acertar ni una explicación que haya que escuchar antes de empezar.

Como adultos, cuidamos que los materiales sean adecuados a cada niño y que el juego sea seguro. La libertad no significa dejar de poner límites: la arena y los utensilios se usan respetando a las personas y el espacio compartido.

No hace falta transformar cada descubrimiento en una actividad. Podemos dejar que el gesto tenga continuidad.

Una presencia adulta que deja espacio

Podemos sentarnos cerca, observar y estar disponibles sin preguntar a cada momento qué están haciendo. Si nos piden ayuda, estamos. Si nos invitan a participar, podemos entrar en el juego sin tener que conducirlo.

También podemos dar tiempo a quien todavía no quiere tocar la arena. Mirar, acercarse y retirarse un poco son maneras posibles de conocer un espacio nuevo. No queremos convertir el contacto con el material en una obligación.

¿Por qué cuidamos tanto la calma?

En El Refugi preferimos grupos pequeños para que cada uno tenga sitio para explorar y los adultos podamos acompañar sin prisas. Reservar nos ayuda a preparar la llegada y a evitar que el espacio se llene más de lo que puede acoger.

Espai Sorra tiene un máximo de 8 niños por sesión. Cada niño ocupa una plaza, también si viene con hermanos. Por las dimensiones del espacio, solo puede venir un adulto por familia.

Espai Sorra en Polinyà

Si os apetece conocer la propuesta, en la página de Espai Sorra encontraréis el calendario de sesiones abiertas y la reserva. El precio es de 15€ por un niño y un adulto, y +5€ por cada niño adicional.

No tenemos un horario fijo de apertura: hay que consultar las sesiones disponibles. Estamos en la avinguda de Sabadell, 5, en Polinyà. La invitación es venir con tiempo y curiosidad, sin tener que hacer nada de una forma determinada.

Jenny Silvente

Jenny Silvente
Maestra e impulsora de El Refugi. Acompañamiento del juego, la crianza y la vida en comunidad.