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Juego y crianza

¿Qué es el juego libre y cómo podemos acompañarlo?

Jenny Silvente ·

A veces, acompañar el juego no significa proponer más cosas, sino dejar un poco más de espacio. Estar, observar y confiar en que cada niño encontrará su manera de empezar.

Rincón de juego simbólico de El Recer con telas, muñecas y materiales de madera
Un rincón de juego simbólico en El Recer, Polinyà.

Un juego que nace de dentro

Una tela puede ser una capa, una casa o la cama de una muñeca. Una cesta puede llenarse, vaciarse y volver a empezar. Quizá, a ojos del adulto, parece que no ocurre gran cosa. Pero es el niño quien está decidiendo qué quiere hacer, con qué y durante cuánto tiempo.

Cuando hablamos de juego libre, nos referimos a ese juego que no tiene un resultado fijado por el adulto ni una secuencia que haya que seguir. El niño puede explorar, repetir, imaginar, cambiar de dirección o detenerse. No hay una manera correcta de usar cada material, siempre que cuidemos a las personas y el espacio.

¿Y nosotros, los adultos, dónde nos colocamos?

No dirigir el juego no significa desaparecer. En El Refugi proponemos una presencia cercana y disponible: un adulto que observa, que puede responder a una mirada o una petición, y que sostiene los límites necesarios sin tener que convertirse en el motor de todo lo que sucede.

Si un niño nos invita a jugar, podemos entrar. Si está concentrado, podemos darle tiempo. Antes de sugerir una idea, podemos preguntarnos: ¿me está pidiendo ayuda o soy yo quien necesita llenar este momento?

Acompañar también puede ser sentarse cerca y no tener prisa por que suceda nada concreto.

Preparar el espacio, no el resultado

El juego libre no necesita un espacio lleno de cosas. Nos interesa ofrecer materiales accesibles, cuidados y abiertos a distintos usos: piezas de madera, telas, recipientes y elementos para construir o hacer juego simbólico. También espacio para moverse y un ambiente donde no todo reclame atención a la vez.

La elección de materiales debe tener en cuenta la edad y el momento de cada niño. La libertad convive con la seguridad y con unos límites claros: no hacer daño, respetar el juego de los demás y cuidar aquello que compartimos.

Dar tiempo a la llegada

Hay niños que entran y se ponen a jugar enseguida. Otros necesitan quedarse cerca de su adulto, mirar el jardín o recorrer el espacio antes de tocar nada. En El Recer no queremos acelerar esa entrada.

Observar también puede formar parte de la llegada. Podemos ofrecer proximidad sin insistir en que participen ni compararlos con quienes ya han empezado. Cada uno necesita encontrar su lugar.

Cuatro gestos para probar

  • Deja un pequeño margen antes de intervenir. Observa qué está intentando hacer antes de ofrecer una solución.
  • Sigue su invitación. No hace falta convertir cada momento en una pregunta, una explicación o una propuesta.
  • Cuida el tiempo y la atención. Guarda el móvil y busca un rato en el que no haya que correr hacia la siguiente actividad.
  • Pon límites con calma. Estar disponible también es intervenir cuando hay que proteger a alguien o algún material.

Vivir el juego libre en Polinyà

El Recer de Joc de El Refugi es un espacio interior con jardín donde los niños vienen acompañados de su familia. No encontraréis actividades dirigidas que todo el mundo deba seguir: hay ambientes y materiales para explorar al propio ritmo.

Hay que reservar porque las plazas son limitadas y queremos preservar la calma. En la página de El Recer podéis consultar la aportación voluntaria, las indicaciones y las sesiones disponibles. Estamos en la avinguda de Sabadell, 5, en Polinyà.

La invitación es sencilla: venir sin tener que conseguir nada. Darnos un rato para estar, jugar y compartir.

Jenny Silvente

Jenny Silvente
Maestra e impulsora de El Refugi. Acompañamiento del juego, la crianza y la vida en comunidad.